BIO

Victoria Pagano

Victoria Pagano nació en Buenos Aires en 1986. Egresó como maestra y profesora de dibujo de la Escuela Nacional de Bellas Artes. Se recibió como Licenciada en Artes Visuales con Orientación Pintura de la Universidad Nacional de Arte (U.N.A.). Desde los inicios de su carrera participó en diversas exposiciones en centros culturales y barriales. Trabajo como ayudante en los talleres de Escultura y Pintura del Teatro Colón y como guía pasante del Museo Eduardo Sívori. En la actualidad trabaja como docente en escuelas, talleres de arte y como ayudante de la cátedra proyectual de pintura en la U.N.A.

 

Exhibiciones y premios


Participación Concurso de Dibujo Librería Thesis/2017

Segundo Premio Salón de Villa Urquiza (2016)

Participación Concurso de Dibujo Librería Thesis/2016

Primer Premio Artes Visuales (dibujo, pintura, escultura) Festival FAUNA/2015 U.N.A

Participación Concurso de Dibujo Librería Thesis/2015

Mención-Premio Priulidiano Pueyrredón/ UNA-2014

Participación y Exposición Galería Mitra 2013

Participación Colectiva Proyectual Pintura Cátedra Florio/ Municipalidad de Gral. Rodríguez

Participación Universidad de Palermo Muestra de Pintura/2012

Mención Concurso de Dibujo Librería Thesis/2012

Participación Premio Priulidiano Pueyrredón/ UNA-2009

Exposición de Estudiantes de Bellas Artes 2006, Asociación Gente de Arte de Avellaneda

 

LO QUE EXCEDE A LA REPRESENTACIÓN
Florencia Wajsman Lic. en Crítica de Artes UNA
Ficha tecnica • María Victoria Pagano. • Pintura. • Acrílico sobre tela. • 100 × 100 cm.

El misterio es el elemento clave de toda obra de arte. Luis Buñuel Para atravesar el bullicio del patio principal es necesario sortear mujeres colgadas de telas, interrumpir filas de ingreso a distintas salas, grupos aglomerados alrededor de café intercambiando experiencias y alguna caravana de artistas corriendo para llegar a tiempo a su presentación. Una vez lograda esta misión, se accede a la escalera que da con el corredor del primer piso.
Allí el escenario no es menos caótico: esculturas, pinturas y dibujos se alternan habilitando –y, de alguna forma, imponiendo– en su vertiginoso montaje el descubrimiento de distintas técnicas y soportes.

Sin embargo, basta con una mirada rápida y superficial para que Si fuera azul se revele ante al espectador. El magnetismo que propaga entre sus compañeras de sala genera que destaque e imponga su contemplación. Esto puede ser atribuido a propiedades inherentes a la obra, pero también, a factores que la exceden y cobran relevancia en función de la totalidad de piezas exhibidas en la categoría y el papel que cada una cobra en conjunto.
El acrílico sobre tela de María Victoria Pagano forma parte de una serie de retratos familiares en los que se intenta representar los sentimientos y roles de los distintos integrantes. Pero en el marco del festival, Si fuera azul es presentada como una pieza única, despojada de un contexto propicio que permita ese abordaje simbólico.

Aún así, mantiene su vigor y eso, en parte, se debe a su condición de retrato. La obra suscribe a uno de los géneros más antiguos de la historia de la pintura, un modo de hacer que responde a convenciones establecidas y de fácil reconocimiento para cualquier espectador.

Sin embargo, Si fuera azul habilita al misterio; existe algo inherente a ella que se torna inabarcable.
Más allá de la paleta de colores grisácea y la textura lograda a partir de la materialidad involucrada, la expresión de ese rostro de ojos caídos y el halo de nostalgia que emana pone en contradicción forzosa a la obra con el clima de sala y dispara una pregunta ineludible: ¿a quién se está observando?
Pese a tratarse de uno de los exponentes más arraigados en la expresión figurativa, algo en Si fuera azul se mantiene oculto al mismo tiempo que provoca una mirada familiar; un gusto por ciertas formas de representación que no sólo parecen ser inagotables sino que también poseen el poder de readaptarse e imponerse a lo largo de la historia sin perder la magia.